Por Carolina Casillas

Las fábulas son historias cortas que al final nos dejan una moraleja, un aprendizaje. Los personajes casi siempre son animales y van dirigidas hacia niños, aunque no es así para Augusto Monterroso. Augusto Monterroso es un escritor guatemalteco que nació el 21 de diciembre de 1921. Sus fábulas van dirigidas hacia adultos y llegan a ser algo tétricas. Por otro lado esta Jean de la Fontaine un escritor de origen francés que nació el 8 de julio de 1621. Sus fábulas son cortas y dejan una moraleja sencilla para su audiencia, los niños. Al comparar los textos de Monterroso y de Jean de la Fontaine vemos como Monterroso transforma las fábulas.

La fábula de La Fontaine se titula “El león y el mosquito luchador” y trata sobre un mosquito que reta a un león diciendo que es más fuerte, y gana ya que el león al tratar de espantar al mosquito se daña a sí mismo, así que el mosquito ganó. Más tarde el mosquito quedó atrapado en una telaraña y murió. La moraleja es que la dicha de alcanzar el éxito no arruine nuestra vida. La fábula de Monterroso se titula “La rana que quería ser una rana auténtica” y habla sobre una rana que quería ser auténtica, y “pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de la gente”. Comenzó a arreglarse y un día vio que lo que más admiraban de ella eran sus piernas, así que se dedicó a ejercitarse para tener unas ancas cada vez mejores, “y sentía que todos la aplaudían”. Siguió haciendo esfuerzos y dispuesta a hacer todo se dejó arrancar las ancas y los otros se las comían, “y ella alcanzaba a oír con amargura cuando decían que qué buena rana, que parecía pollo”. La moraleja de Monterroso es que a veces somos capaces de dar hasta nuestra propia vida con tal de que los demás nos aprueben.

Las fábulas de ambos autores utilizan animales como personajes principales y dejan una enseñanza, aunque sus historias van dirigidas hacia una audiencia diferente. Las diferencias se deben a que corresponden a épocas distintas. Sin embargo sus historias siguen vigentes y han trascendido a través de los años. Augusto Monterroso toma las fábulas escritas para los niños y las transforma para darles su toque personal, algo tétrico. Y por ello mantiene la estructura de la fábula pero cambia la historia para su público, dejando una moraleja más compleja.

Bibliografía:

L a Fontaine, J.(2002). Mis Primeras Fábulas. Editorial Libsa, S.A.

Monterroso, A. La rana que quería ser una rana auténtica. Consultado en http://ciudadseva.com/texto/la-rana-que-queria-ser-una-rana-autentica/

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