alicia-en-el-pais-de-las-maravillas

María Paulina López Aguilera

Hace mucho tiempo, había una niña llamada Patricia que se la pasaba imaginando cosas y haciendo locuras. Un día, ella y su madre fueron a pasear al parque. Todo iba normal cuando, de repente, vio que un ratón gris, vestido de smoking, estaba entrando apresuradamente en su madriguera. Sin pensarlo, se dirigió ahí e intentó verlo, pero el suelo tembló,  la madriguera se rompió y cayó en un profundo y oscuro hoyo que no parecía tener fin. Patricia despertó en un lugar nublado, gris y serio, preguntándose qué era aquel sitió. Se levantó y empezó a investigar cuando un avestruz llegó para invitarla a una carrera que él había organizado.

Ella compitió y llegó en primer lugar, muy emocionada pensó que había ganado cuando se dio cuenta que no importaba en qué lugar llegabas, todos ganaban; muy confundida, decidió marcharse. En eso, vio al elegante ratón correr muy apresurado con un reloj gigante y lo siguió sin parar. Al final, después de tanto correr, Patricia, agotada, se sentó en una silla juntó a otro ratón de color café y una mujer con un pequeño pero elegante sombrero. La mujer y el ratón educadamente tomaban té y hablan tranquilos sobre política y otras cosas mientras que un gato muy serio y triste tarareaba una canción.

A Patricia le aburría mucho que no había diversión, así que harta y desconcertada, se largó de ahí. El gato triste la siguió y le preguntó qué se le ofrecía. Patricia quería volver a su hogar ya que estaba aburrida y cansada. El gato no le entendió, así que para quitarse de problemas le dijo que fuera con la reina de plata para pedirle un consejo, después de eso desapareció. Patricia llegó con la reina de plata. Harta, empujó a todos y desesperadamente le pidió ayuda. La reina, muy enojada por su impertinencia y sin importarle nada, mandó que la ahorcaran. Patricia había pensado que era buena por su mirada y apariencia pero se equivocó.

Al escuchar su sentencia, Patricia corrió y corrió hasta que se despertó de aquella horrible pesadilla. Desde ese momento, no se aburrió nunca más, ya que nada era tan aburrido como el país de las Aburridillas.

 

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